viernes, 9 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia.

Hola compañeros:
Es para mí muy grato saludarlos de nuevo para contarles cómo un día mi vida profesional cambió su rumbo casi 180°.
Soy marino de profesión, mi trabajo anterior era navegando como Capitana al mando de buques de pasaje, esto por espacio de 10 años; así que cómo se imaginarán, la docencia ni siquiera pasaba por mi mente.
Mi iniciación como docente en El Nivel Medio Superior se remonta hasta el mes de Agosto de 1999, durante unas vacaciones y en compañía de mi hija fui a visitar a mi esposo, quién recientemente había sido transferido de su trabajo a Puerto San Carlos, en Baja California Sur; a mi llegada pude notar que se trataba de un lugar con muchas carencias, y al cabo de unos días recibí una visita que me sorprendió; se trataba del director del Cetmar de San Carlos, quien me habló de la necesidad que tenía la escuela de un profesional con mi perfil para que pudiera atender las clases relacionadas con Navegación, invitándome de esa manera a colaborar con la institución. Al principio la idea me pareció muy loca, pero después pensé que tenía frente a mí la oportunidad de ayudar a esa comunidad con mi trabajo, enseñando lo que sé hacer; así fue como me comprometí por un semestre, estaba muy animada porque era una nueva experiencia que sin duda, me dejaría un cúmulo de aprendizajes y que a la vez me brindaba la maravillosa oportunidad de convivir seis meses con mi familia; puedo decirles que en poco tiempo me enamoré de esta actividad y al finalizar el semestre decidí cambiar los barcos por las aulas.
Pienso que encontrarme con la docencia fue lo mejor que me pudo haber pasado, creo que es una profesión muy gratificante pero que conlleva una responsabilidad de mucho peso, pues se trata de la formación integral de las personas; y puedo decirles que realmente me siento afortunada de poder compartir mis conocimientos con esos jóvenes que llegan al aula día a día.
Por otro lado, quiero decirles que ser docente del Nivel Medio Superior, desde el principio ha sido un reto para mí; ya que cada año que pasa, la diferencia de edades entre ellos y yo es mayor y con el paso del tiempo sus intereses cambian y esto en ocasiones puede hacer difícil la convivencia, así que el reto está en entenderlos para guiarlos hacia el gusto por aprender.
Me satisface ver que mis alumnos logren las competencias profesionales, ver que con el paso del tiempo se transformen en mejores personas, ver que ejercen su carrera, ver que terminaron una carrera universitaria, encontrarme con ellos fuera de la escuela y ver que me saludan con gusto y sobre todo me satisface lograr su respeto. Motivos de insatisfacción, que no se logren los resultados de aprendizaje, y cuando esto sucede, no descanso hasta lograrlos.
Pues bien compañeros, ahora sólo me resta despedirme y lo hago con afecto, deseándoles una excelente semana.

Ma. del Rosario Mendoza Sauceda.

1 comentario:

  1. Ma. del Rosario
    Coincido con usted en que una de la mayores satisfacciones que se tienen como docente, es cuando años después los encontramos realizados profesionalmente por que hemos contribuido en esa formación.
    Saludos

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